Te fuiste antes de tiempo, Chucho; aunque dicen que el tiempo de Dios es perfecto (no ahondaré en ello).
Con estas palabras me despido de tu ser físico, porque sé que tu ser espiritual nos acompañará, tus piruetas serán vistas una y mil veces por internet. Tu nombre está ya consagrado.
Quiero agradecerte Chucho por la alegría que trajiste con tus goles, mientras vestías la tricolor. Te digo también que, como ecuatoriano fuera de su Patria que soy, me llenaba de alegría leer en el Diario de NY, el ver que despuntabas en el hermano país de México, y observar que destacaban tu fotografía, sin equivocaciones "Made in Ecuador".
Quizá te sorprenda, pero hay algo que valoro más que tus goles y habilidad con el balón. Y es tu integridad. Sé que no existe un ser humano perfecto, habrás tenido tus defectos y virtudes desconocidas al público, pero te digo que aprecio que hayas sido un buen ejemplo para la juventud. No fuiste un ídolo de barro.
Gracias Chucho. Hasta siempre.
No comments:
Post a Comment