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Thursday, November 22, 2012

Gracias!

Hoy caminaba, cuando pasé por una funeraria; la puerta estaba abierta y alcancé a ver primero de reojo, y luego de frente en la morgue, una sábana blanca que describía la silueta de un ser humano. Sentí como un viento frío recorrió mi cuerpo en menos de un segundo...

Por qué tengo que ser agradecido en este día de Acción de Gracias?
En primer lugar por la vida... Porque mientras hay vida hay esperanza.
Por mis padres que no me dejan sin sus oraciones... y por mis hermanos que comparten sus corazones.
Por la salud... que la valoramos sólo cuando se la pierde.
Por mi esposa... quien es mi compañera de camino, mi complemento, mi cómplice, mi aliada y mi contrapeso, en una palabra mi amor.
Por mis hijos...  extensión y motor de nuestra vida, razón de nuestro ser, alegría y luz de mis ojos.
Por los amigos.
Por la libertad de ser quienes somos y decir lo que pensamos.
Por nuestros sueños, metas y anhelos.
Por todas aquellas cosas que son imperceptibles y que solo aparecen cuando tenemos conciencia de ellas: la luz del día, el silencio de la noche, el color de las flores, la lluvia refrescante...
Hay tantas cosas por las que agradecer a Dios... pero empezaré agradeciendo por la vida.

Friday, November 16, 2012

El secreto está en la comida!



El 6to. grado completo.
 Ya sé. El secreto está en la comida! Con esa conclusión en mente, me acerqué a mi mamá y le dije: "Mami, qué será que come el Christian Andrade para sacar solo veintes?" (Christian era el compañero más destacado del 2do. grado de la escuela La Salle de los hermanos crisianos). Mami Rosa simplemente sonrió y continuó con sus quehaceres.
Pasaron los años y aún cuando llegué a la universidad, tenía la misma duda que cuando era un niño: Por qué hay compañeros/as que son capaces de sobresalir, incluso obteniendo calificaciones mayores a la escala? Es más, mi duda se extendió a todos los ámbitos, es decir: Por qué hay personas que destacan en el deporte, o las letras, o las ciencias y las artes? Al menos, gracias a mi "madurez" había llegado a la conclusión que el secreto no estaba en la comida.
Más tiempo transcurrió cuando a mí llegaron dos libros: "Battle himn of the Tiger Mother"1 y "Talent is overrated"2 que los traduzco como "La mamá tigre" y "El talento es sobrevalorado", donde explican de una manera vivencial y científica -en su orden- su visión sobre el éxito, el desempeño a un nivel superior, el talento, y sobre todo, su teoría de cómo lograrlo!!! Aaaaaleluya!!! Será que para mí, el misterio está resuelto?
En los libros se ejemplifican las habilidades o "talento" obtenidos, no por la Gracia Divina, ni siquiera por la herencia genética, sino por las largas jornadas de trabajo, a veces extenuantes, y en muchas ocasiones monótonas, dedicadas en obtener destreza en un área. Hay un énfasis especial en la disciplina implantada desde la edad temprana, el papel fundamental de los padres y sobre todo el ambiente en el que se desenvuelven.
Con ese conocimiento adicional adquirido, me decidí a sacar mis propias conclusiones al menos por el momento: "Si en esencia somos un conjunto de características heredadas, modificadas por nuestro medio ambiente, y el alimento es parte de ese ambiente, a final de cuentas el secreto sí está en la comida : ) ".


Battle Himn of the Tiger mother. By Amy Chua. 2011. Penguin Group. 240 p.
Talent is overrated. By Geoff Colvin. Audiobook.

Sunday, November 4, 2012

Azogues, por qué te extraño tanto?

Pienso, pienso y no logro decidirme el por qué te extraño tanto.
Será tal vez el "friecito" de las mañanas o el calorcito del mediodía que tanto añoro? O quizá es el olor de las retamas que me provoca tanta nostalgia?
Busco, busco y no encuentro respuesta.
Es posible, simplemente, que se me "antoje" un morocho de San Francisco, o un ceviche del Apretado, o unas carnes con mote de Cuchilandia, o unas papas de Papilandia... no sé. O será de un pan con nata, de un cuy recién asado, de un puerco hornado, o de un jugo del mercado?
Razono y me digo que el estómago no es el problema, sino el corazón el que tiene el agujero.
De seguro echo de menos el indoor de los sábados con los amigos Toparás, los del Olímpico, y los de las galladas de la Policía. Quizá extraño el campeonato de los medios de comunicación, o las Jornadas Lasallanas. Tal vez la falta de recorrer la Bolívar a pie, o del trote en el Parque Infantil me tengan fuera de forma.
Quisiera un sábado despertarme por la mañana, para leer el Panorama, el Espectador, el Heraldo y la Portada; y prender la radio, y sintonizar un programa, ya sea de Ondas Cañaris, Santa María, Volante, VP, Súper S, Génesis o Satélite.
Cómo me gustaría pasar un Carnaval en ti, mi tierra, para mojarme por dentro y por fuera; un Corpus Christi, para deleitarme con los dulces; unas Fiestas de Azogues, para celebrarte a lo grande; unas Navidades, para armar el Nacimiento, acudir a tus templos, escuchar los villancicos y revestir a mis hijos para el Pase del Niño Manuelito. De seguro a partir de noviembre, estaría ya pensando en el tema del "año viejo" para armarlo con los Cachorros, y así mismo sería infaltable a la procesión del Primero de Enero.
Añoro como nunca y más que nada, sentarme en la mesa de mis padres, junto a toda la familia, para conversar y escuchar sus consejos, sentir su cariño y su voz de aliento.
Hoy y siempre te quiero, mi Azogues, por tu pasado, tu presente y tu futuro.

Thursday, November 1, 2012

La fiesta de las brujas


Parte del "enganche" es el sexapeal que le agregan a la fiesta de Halloween.
Cada sociedad tiene su cultura, pero no deja de asombrarme la fascinación que América tiene por las brujas, los zombies, los cuerpos mutilados y las películas de terror, en una palabra Halloween.
A primera vista en el comercio, no hay nada de extraordinario: venta de caramelos a ser usados en el "trick or treat", disfraces para niños y adultos, pero si escarbamos un poquito y prestamos más atención, distinguiremos que esa esfera de chocolate representa un ojo sangriento, aquel adorno tiene forma de una tumba, y como objetos decorativos hay pedazos de manos, piernas y cabezas.
Al leer la prensa un artículo despertó todo mi morbo, pero a la vez me invadió un sentimiento de repulsión y perturbación: se trata de una exhibición en Nueva York de una casa embrujada "hounted house". Lo peculiar de esta puesta en escena es que el tema no son zombies ni vampiros que viven en el imaginario colectivo, sino recreaciones de torturas que sicópatas de la vida real inflingieron a sus víctimas, como Charles Manson o Jack el destripador. De la vida real son también las reuniones de brujas/os para efectuar rituales y ofrecer sacrificios en Halloween.

Los métodos del tristemente célebre Charles Manson son parte de una exhibición.
Por un momento reflexiono y sé que aunque me guste o no, estoy en este tren de la vida, vivo en esta sociedad y en esta época, por lo que decido quedarme con la actividad de recoger caramelos con mis pequeños, con la costumbre y la magia del disfraz, en su momento seré un espectador de películas de terror, pero me da miedo que tanta exposición, nos insensibilice como sociedad.