| La vida es el resultado de nuestras decisiones. |
Si carezco de educación, tiempo y dinero, yo puedo decidir que quiero educarme. Así mi mente buscará el cómo: siendo autodidacta (Leonardo daVinci lo fue), estudiando a distancia u online, o escogiendo una carrera semi-presencial; buscando financiamiento público o privado, gestionando una beca, etc. Yo tengo el poder de decisión.
Si tengo sobrepeso, yo decido recortar porciones, mejorar la dieta, suprimir alimentos con alto contenido de calorías, caminar más, mirar menos televisión, ejercitarme con más frecuencia. Yo tengo el control.
Si el alcohol y las drogas me están ganando la batalla, yo decido alejarme de aquellos amigos con quienes comparto el vicio, evito las situaciones y lugares donde "una copa" es socialmente aceptada, elijo actividades que llenen mi mente y mi espíritu, y busco ayuda personal, profesional o religiosa que me saque del abismo. Yo tengo una esperanza.
Si mi vida familiar es un desastre, yo decido ser el mediador de la armonía en el hogar, busco soluciones a los problemas más que culpables; seré el primero en dar un abrazo, un beso, en ofrecer una disculpa. Yo puedo ser pieza clave en la felicidad de la familia.
Si luego de atacar el problema que sea, concluyo que "no tiene solución" o no está en mis manos, yo decido hacer las paces conmigo mismo y darle paz a mi alma.
Soy creyente que pequeñas decisiones tienen el poder de dar un gran cambio en mi vida.

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