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Tuesday, August 7, 2012

El Museo del Hermanito Neira


La visita al Museo de Historia Natural N.Y. me trajo a la mente al "Museo del Hnito. Neira". 
Dejaba ya de ser un chúcaro, o como decíamos en Zamorano, un "recluta" de primer ingreso, en la escuela de los Hermanos Cristianos de Azogues; sin embargo había mucho por descubrir.
La oportunidad de conocer otro mundo fue a través de la visita al museo del Hermano Ignacio Neira.
Para llegar a la colección de educador, había que subir unas cuantas escaleras, donde el mismísimo Hno. Ignacio, vestido con su gran sotana negra, nos recibía, dispuesto a resolver nuestras inquietudes. Calculo que el costo del ingreso era de un sucre, equivalente a un veinticincomilavo de dólar, según el último cambio.
Ya adentro, se podía dar rienda sulta a los sentidos, especialmente de la vista y el olfato, más no del tacto! Habían muchos frascos con serpientes sumergidas en alcohol, tarántulas, fetos, etc., como sacados de una película de ciencia ficción. Habían también aves y mamíferos disecados en el tiempo, que miraban fijamente a  los espectadores a trávés de sus ojos de cristal. Las mariposas brillaban a la luz, y los escarabajos no podían escapar de nuestras miradas. Completaba el recorrido una sección especial, dedicada a la exposición de objetos arqueológicos, que daban cuenta de la presencia de culturas inca, cañari -y otras- en todo el Ecuador.
Qué banquete que le di a mis ojos! Y a pesar que me quedé sin fiambre (mesada) para el día, sentí que fue la moneda mejor gastada hasta ese momento; bueno, salvo tal vez por la espumilla... o la melcocha... o los palitos de dulce rojo que vendía la Sra. Novillo, los que se quedaban pegados en el papel envoltorio.
Mayra Victoria, Victorita, Linda y T-Rex al fondo.
Paul y André junto al monolito.
Culturas centroamericanas.

Cachorros

Junto a elefantes africanos.
Cultura polinesia.
Amor en el Museo N.Y.

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